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10 motivos para invertir en tu cuerpo

Estamos iniciando el 2020 y seguramente en tu lista de propósitos está el hacer ejercicio, pero en esta ocasión  abordaremos cómo es que el ejercicio puede ser tu mejor aliado  la hora de ahorrar en este año y a futuro y por qué no, hasta disfrutar con ese ahorro de unas buenas vacaciones.

 

 

En la actualidad invertimos gran parte de nuestro tiempo y nuestro dinero en cosas que sólo nos dan gratificación inmediata, como ver la televisión, ir al cine, disfrutar una rica comida, pero… ¿por qué no invertir ese tiempo y ese dinero en tu cuerpo?

Muchas personas aseguran que no tienen tiempo para eso, pues se sienten cansadas por el trabajo o no consideran necesitarlo. Pero, ¿te has puesto a pensar cómo puede cambiar tu vida con un pequeño espacio para hacer ejercicio diario? ¿Cuánto dinero y enfermedades podrías ahorrarte? ¡Recuerda que lo que hagas ahora por ti determinará tu calidad de vida en el futuro!

En ocasiones todo depende de la perspectiva en que lo veamos, ¿por qué podemos pasar horas frente a la televisión, viendo Netflix o un simple partido de fútbol y sin embargo no tenemos 10 min para hacer ejercicio? A continuación te ofrecemos 10 motivos por los cuales invertir en tu cuerpo puede ser una excelente opción.

 

1.  Sé más feliz y evita el uso de antidepresivos/ ansiolíticos

Debido a la liberación de endorfinas, también llamadas “hormonas de la felicidad”, al hacer ejercicio se produce una sensación de bienestar que nos hace sentir mejor con nosotros mismos, razón por la cual el estado anímico de quienes realizan deporte con frecuencia es mucho más positivo.

 

2. ¿Eres de los que no puede dormir en la noche?

 

Uno de los efectos a corto plazo del ejercicio se ve reflejado durante la noche, ya que al reducir nuestros niveles de ansiedad y aumentar nuestra fatiga muscular, nuestro cuerpo nos pedirá descanso y podremos optimizar nuestras horas de sueño para tener un descanso reparador y amanecer con más ánimo.

 

 

3. Ejercitarte reduce la posibilidad de desarrollar diabetes

Cuando se realiza ejercicio, no sólo se queman grasas y calorías, sino también se incrementa la sensibilidad a la insulina, con lo cual se logra reducir los niveles de azúcar en la sangre durante y después del ejercicio. Por lo anterior, al practicar algún deporte, los riesgos de desarrollar diabetes disminuyen. Y si ya padeces la enfermedad, el ejercicio ayuda a regular los niveles de glucosa, permitiendo, incluso, ¡reducir la ingesta de medicamentos! ¿Te has puesto a pensar cuánto gasta una persona en medicamentos para controlar su diabetes? Imagínate que hay medicamentos para la diabetes que cuestan hasta 5 mil pesos mensuales, eso sin considerar consultas médicas, hospitalizaciones etc.

 

4. Disminuye los riesgos de contraer cáncer

Se ha demostrado que el ejercicio físico reduce el riesgo de padecer cáncer, principalmente de colon, de mama, de útero y de pulmón. ¿Sabías que incluso hay aseguradoras que no cubren este tipo de gastos ya que anualmente pueden rebasar el millón de pesos?

 

5. Ayuda a controlar tu presión arterial

El ejercicio regular puede mejorar la tensión arterial. Recuerda que mantener cifras altas de presión arterial incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y, por lo tanto, aumenta la probabilidad de sufrir algún tipo de infarto tanto de miocardio como cerebral.

 

6. Cuida de tu peso

Tanto si queremos subir de peso como si queremos bajar, practicar ejercicio es la mejor solución. Por supuesto, esto debe estar acompañado de una dieta acorde con esos objetivos. Es importante recordar que perder peso es saludable, pero es más importante aún mantener una composición adecuada entre grasa y músculo, ya que no es lo mismo pesar 60 kg, de los cuales 40 son músculo y 20 grasa, que pesar los mismos 60 kg, de los que 40 son grasa y 20 músculo. La persona con mayor cantidad de músculo es metabólicamente mucho más sana, pues reduce sus riesgos cardiovasculares de manera importante y luce una figura mucho más saludable.

 

7. Fortalece tus músculos y tus huesos

El entrenamiento de fuerza incrementa la masa muscular y la masa ósea, además de reducir la grasa visceral (la que rodea los órganos internos como el corazón, el hígado, etcétera). Se ha demostrado que el ejercicio de fuerza produce cambios favorables en el sistema nervioso y cardiovascular al reducir las cifras de tensión arterial tras la práctica de éste. Interesante, ¿no? Otro punto clave es que después de los 50 años de edad la fuerza se reduce de manera significativa, provocando mayor riesgo de caídas, discapacidades, etcétera; pero cuando nos ejercitamos regularmente, ese proceso de envejecimiento se retrasa y disminuye el riesgo de sufrir caídas y fracturas. ¡Imagínate pagar 200,000 pesos por una cirugía de cadera!

Ahora que conoces los grandes beneficios del entrenamiento de fuerza, no olvides complementar tu ejercicio cardiovascular con pesas al menos dos días a la semana.

 

8. Aumenta tu calidad de vida

El ejercicio mantiene tu corazón fuerte y ayuda a prevenir muchas enfermedades. Quienes poseen buena condición física, aunque padezcan sobrepeso, tienen mejores parámetros de salud. Estudios científicos demuestran que las personas con muy baja condición física tienen mayores probabilidades de padecer enfermedades crónicas y morir en edades tempranas.

 

9. Mejora tu memoria

Quienes hacen ejercicio aumentan la producción de una sustancia conocida como BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), la cual favorece las conexiones neuronales, facilitando los procesos de aprendizaje y mejorando la concentración y la memoria.

Con todos estos beneficios no queda duda de por qué el ejercicio físico es considerado el mejor fármaco para reducir el inevitable deterioro que se produce con los años. Si ya decidiste entrenar, ¡inscríbete a un gimnasio, a un club o a cualquier clase de tu preferencia! Recuerda que el mejor programa de ejercicio debe incluir tus gustos, tus limitaciones y tus necesidades personales.

 

10. Prevención de caídas  y osteoporosis

El realizar ejercicio bien dosificado, fortalece tus huesos y mantiene sanas tus articulaciones. Esto evidentemente mejora la densidad mineral de los huesos y retrasa la probabilidad de sufrir osteoporosis, enfermedad que incrementa el riesgo de caidas y las posibles fracturas que conlleva.

 

 

 

Ahora que conoces un poco más sobre las complicaciones que existen al no realizar ejercicio esperamos que empieces el año con toda la actitud de mejorar e invertir en tu cuerpo.

www.fitmed.com.mx    @fitmedmx

Hacer o no ejercicio con gripe

¿Es realmente beneficioso ejercitarte durante un resfriado?

Durante el invierno es común padecer algún resfriado, que además de las molestias que conlleva, puede echar abajo tus propósitos de empezar bien el año haciendo ejercicio. Si te encuentras en esa situación, en este artículo te decimos cuándo y cómo puedes llevar a cabo tu entrenamiento.

La simple idea de pensar en estar en cama durante un resfriado puede constituir un dolor de cabeza tanto para los deportistas como para todo aquel que lo padezca. Y es que la sola presencia del virus en nuestro cuerpo debilita nuestro sistema inmune y provoca una disminución de nuestra energía, ocasionando que nos sintamos más fatigados de lo normal. De ahí que mucha gente aconseje evitar hacer ejercicio durante esos días. No obstante, también se sabe que realizar ejercicio mejora nuestras defensas. Esta diversidad de opiniones sólo logra confundirnos más.

¿Debo o no hacer ejercicio si tengo gripe?

Una investigación de 2010 realizada por la Universidad de Chicago asegura que el ejercicio ligero es beneficioso para combatir enfermedades, ya que aumenta las células del sistema inmune que nos ayudan a atacar a los virus. Si bien su efecto es a corto plazo, la suma de pequeñas sesiones de entrenamiento puede acelerar nuestra recuperación.

Se ha establecido la denominada “regla del cuello”, que sostiene que si las molestias son del cuello hacia arriba, entrenar con gripe no traerá problemas. Sin embargo, si las molestias se extienden hacia abajo, será necesario guardar reposo y reincorporarse gradualmente al entrenamiento.

¿Con qué síntomas podemos hacer ejercicio y con cuáles no?

Si tenemos dolor de cabeza o de garganta, congestión nasal u ojos enrojecidos se podrán realizar actividades moderadas, como salir a caminar, alguna clase de yoga, etcétera.

Uno de los puntos claves para determinar si ejercitarse o no es la intensidad del ejercicio. Y es que si bien una activación física leve-moderada mejora nuestro sistema inmune, la de alta intensidad empeora nuestra enfermedad pues reduce la eficacia de nuestras defensas.

¿Cuándo es contraproducente entrenar?

Es importante subrayar que ante la presencia de síntomas como fiebre, dolor en el pecho —acompañado de náuseas— o malestares musculares que sugieran infección sistémica, es recomendable esperar unas dos semanas para recuperarse antes de reanudar el entrenamiento intenso.

¿Qué pasa con la fiebre?

enfermoUno de los mecanismos de defensa ante la enfermedad es el incremento de la tasa metabólica, que incluye la reducción de la capacidad funcional del corazón, la cual provoca un aumento de la frecuencia cardiaca en reposo incrementado de 10 a 20 latidos por minuto. Otro parámetro que evidencia el trabajo extra que realiza el organismo ante la presencia de fiebre es la mayor demanda de oxígeno, la cual se incrementa 13 por ciento por cada grado por encima de los 37°C.

¿Qué aspectos debemos considerar?

Recordemos que el rendimiento físico durante el resfriado suele disminuir, por lo cual es recomendable moderar la actividad planificando cargas de trabajo leves. Además, la dieta, el reposo y, especialmente, la hidratación durante esos días son fundamentales, por lo cual sugerimos seguir las siguientes recomendaciones.

Tipo e intensidad de entrenamiento. Puedes realizar prácticamente cualquier tipo de ejercicio, desde una caminata, hasta ejercicio de pesas (fuerza), andar en bicicleta o actividades de agilidad y destreza, siempre y cuando no rebasen la intensidad moderada.
Indumentaria. El tipo de ropa con el que practiques deporte es importante antes, durante y después al ejercicio. Trata de evitar zonas descubiertas de tu cuerpo como el pecho, la boca y la nariz al iniciar y finalizar tu ejercicio, principalmente en climas fríos y con viento. Procura cambiar tu ropa húmeda y evita exponerte a corrientes de aire lo antes posible luego de tu entrenamiento para recuperar tu temperatura corporal.
Alimentación. La hidratación y la alimentación son fundamentales para una lograr rápida recuperación (el agua favorece la producción de mucosidad necesaria para eliminar el virus o la bacteria). No olvides comer frutas y verduras abundantes que contengan vitamina C.
Sueño. Es importante que duermas de ocho a nueve horas para conseguir una recuperación y un descanso adecuados.

Siguiendo estos sencillos consejos tu cuerpo agradecerá el poder ejercitarse y le dirá adiós más rápido a ese resfriado común.

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